17.6.05

Texto que engorda

Salieron por la noche, llegaron temprano a la mañana
Alejandro J. Cura
Salieron de su cueva por la noche, llegaron al desierto temprano por la mañana.

Salieron de su cueva antes del amanecer, hicieron un alto cuando los frenó el frío que azotaba esos parajes por la noche. Llegaron al desierto tras pasar junto a los lagos y cruzar las montañas. No se detuvieron, obedecieron y estaban en el poblado temprano, antes de que asome la mañana.

Salieron de caza esa tarde que encontraron al animista herido. Tras escuchar sus últimas palabras resolvieron abandonar su cueva antes del amanecer. Hicieron un fuego en un paraje alto al mediodía, donde quemaron el cuerpo sin vida, y siguieron su camino rumbo al poniente. Se vieron obligados a frenar cuando los alcanzó una lluvia en un terreno muy pantanoso, pero no descansaron por el frío que azotaba esos parajes por la noche. Un niño del grupo no despertó a la mañana siguiente, pero abandonaron su cuerpo semi-congelado y siguieron su marcha. Llegaron al desierto tras varias jornadas, y no se entretuvieron al pasar junto a los lagos, ni siquiera mirando los extraños peces que asomaban los ojos entre los reflejos de sus cuerpos. Apresuraron el paso y se esforzaron por cruzar el desolado valle que se extendía entre las montañas sombrías, en las pocas horas que el sol lo iluminaba. No se detuvieron más que lo necesario, obedecieron el pedido del animista y ya estaban en el poblado. Tras dar su mensaje saldrán temprano hacia su exilio, antes de que asome la mañana.