8.6.05

FINAL DEL CUENTO

...Y continuó con la audición, el mate y los cigarrillos. Todo era perfecto
en esa habitación: ni una sola nota discordante.
Hasta que un dolor comenzó a invadir su mano izquierda. "No hay problema",
se dijo, cerró los ojos y se concentró, pero contrariamente a su
pensamiento el dolor no cesó.
"Puta -maldijo- evidentemente puedo hacer desaparecer objetos y personas
pero no cosas abstractas como el dolor. No importa - se envalentonó -
muerto el perro muerta la rabia" y se quedó manco.
Pero ni bien vió su estado se arrepintió y comenzó a sentirse mal, tan mal
se sintió que una constipación afloró en su cuerpo. Inmediatamente pensó en
el frasco de laxantes pero éste ya no estaba, justamente él lo había
borrado de la habitación.
Volvió a maldecir y murió...de un bolo fecal.

Daniel Di Geronimo