18.5.05

Sin mencionar a persona alguna

Líneas
por Nicolás Di Candia
 
El 6 y el 50 tienen el mismo recorrido.
El 9 a la noche tarda muchísimo y se demora un rato en Constitución.
El 15 no viene nunca pero llega a todos lados.
El 25 no se sabe si sigue existiendo, no se lo suele ver.
El 28 tiene dos líneas distintas, no ramales, con el mismo número. Una va Ciudad Universitaria, la otra no.
El 37 tiene ochocientos ramales y siempre tarda muchísimo además de ser uno de los colectivos más incómodos que hay.
El 41 comparte gran parte de su recorrido, y de sus paradas, con el 118.
El 50, que tiene el mismo recorrido que el 6, tiene todas las unidades con piso bajo. No se sabe si eso es bueno o malo.
El 52 iba desde Once hasta Luján, era La Lujanera. Después lo compró Metrovías, le fue mal y dejó de existir.
El 55 siempre está todo destartalado.
Los distintos recorridos del 60 ocupan dos páginas enteras de la guía Lumi.
El 61 y el 62 no tienen ramal de vuelta. Tienen recorridos circulares inversos que se interrumpen en Plaza Constitución y se permite hacer transbordo para continuar el viaje.
El 65 tiene una flor pintada en la carrocería. Adentro los micros son cómodos y tienden a estar limpios, lástimas las vuetas que da.
El 71 también da muchísimas vueltas, casi no conoce lo que son las avenidas.
El 86 va hasta el aeropuerto internacional, en uno de sus muchísimos ramales.
El 90 ahora se llama 168.
El 95 tarda mucho tiempo en llegar, y cuando llega vienen cuatro juntos. La máquina expendedora es de lo peor, pero por lo menos evita pasar por Plaza Miserere, al contrario de todos lo que pasan cerca de ahí. Igual Once es un quilombo, no hay vuelta que darle.
El 118 es de los mejores. Hay que vivir cerca del recorrido del 118. Viene cada dos minutos y casi no pierde tiempo en giros inútiles.
El 129 va hasta La Plata y es de los más insufribles.
El 130 recorre casi toda la segunda avenida más ancha del mundo.
El 133 es el peor de todos, es odiable. Pasa por absolutamente todos los hospitales, y se desvía para llegar a la puerta de cada uno de ellos. Tarda horas para llegar a cualquier lado. Como pasa por tantos lugares, naturalmente siempre está lleno. Es insufrible.
El 134 es la versión 2.0 del 133. Es un poco mejor pero sigue siendo preferible evitarlo.
El 143 también está siempre lleno pero pasa por la puerta de la facultad de Ingeniería.
El 150 desea buen viaje a través de una inscripción en el boleto.
Por último, el 188 se empeña en disputarle al 133 el trono del peor de todos. A la noche directamente deja de pasar, sin importarle sus seis ramales distintos.