Perfección
...Todo era perfecto en esa habitación: ni una sola nota discordante. Incluso se propuso hacer desaparecer aquellas notas discordantes de la obra musical que le resultaban nocivas, pero concluyó en que sería era una pérdida de tiempo, pues a esas notas les sucedían otras más agradables en un mayor o menor lapso del tiempo. Luego descubrió que el agua del termo se había enfriado, por lo que no encontró más remedio que hacerla desaparecer. Acto seguido cerró nuevamente los ojos para esfumar el termo, nada podía hacer con un termo vacío. Tuvo hambre. Lo cual le resultó desagradable, pero por más que se concentrara, el hambre seguía allí. "Al parecer solo tengo poder sobre los objetos tangibles", concluyó. No encontró más remedio que abandonar su refugio de armonía (acción que le resultó desagradable, pero al mismo tiempo fuera de su alcance) y se dirigió refunfuñando a la cocina. Era él quien ahora debería cocinar. "Desvanecer a las mujeres tiene sus desventajas". Por su cabeza pasaron un sinfín de manjares que lamentablemente no sabía cómo preparar. Debió conformarse con un sandwich mordido, atrapado en un tapper en el fondo de la heladera desde quién sabe cuándo. Para su sorpresa, sabía bastante bien, salvo por un pequeño detalle, y sabía muy bien cuál era: la mayonesa. Claro que a un hombre con tan fantástico poder no le resultaría ningún problema deshacerse de un aderezo, por más impregnado que estuviera a la comida. Todo había vuelto a un perfecto bienestar. Festejó destapando una botella de vino, conservada para ocasiones especiales, e inmediatamente hurgó entre sus discos para hacer de aquél un óptimo ambiente. En eso estaba, eligiendo entre los más prestigiosos compositores de siglos pasados, cuando descubrió entre toda su colección, un disco con los grandes éxitos de Rafael "Esto debe ser obra de mi fastidiosa mujer". Pero para su suerte (suerte de ella), ya la había hecho desaparecer. Cerró sus párpados, se tranquilizó, respiró hondo, y pensó en lo inadecuado y desagradable que le era un disco de Rafael entre medio de tan sublimes obras. Abrió los ojos para comprobar su victoria, pero contrariamente a lo que suponía, se encontró a sí mismo en otro lugar. Un cuarto ambientado con colores rojizos, luz tenue, fotos de sexo explícito, velas y juguetes para adultos. Para colmo de males, la música que sonaba era de lo más mediocre, con un saxo improvisando suavemente sobre un piano casi de juguete. "¡No lo puedo creer, lo que siempre anhelé! ¡Puedo hacer aparecer cosas agradables!" Se dio vuelta y vio que quien exclamó esta última oración era un joven atlético de unos treinta años, vestido solamente con ropa interior y ligas de cuero que permitían observar la mayor parte de su cuerpo desnudo. En un abrir y cerrar de ojos, nuestro hombre se encontró esposado a la cama, rodeado de nuevos objetos, personas de distintas edades y algún que otro animal, también atrapados por esposas. Y por más que se concentrara e implorara, no logró hacer desaparecer a su abusador.
Mientras era sometido comprobó dos afirmaciones: que los milagros pueden sucederle a más de una persona el mismo día, y que reprimía un lado oscuro de deseos ocultos completamente desconocido para él; por más desagradable que esto le pareciera.
Ezequiel Damián Mareco
A tu celular ¿no le falta algo?
Usá Yahoo! Messenger y Correo Yahoo! en tu teléfono celular.
Más información aquí.
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home