19.5.05

Consigna: crear la propia consigna

EL PROBLEMA

Autor: Diego Velázquez

Antes de empezar a abordar el problema que nos ocupa, debemos realizar algunas especificaciones, que por simples o reiteradas, no dejan de ser prácticas y necesarias. Estas especificaciones, o mejor sería decir, precisiones, atienden a dos aspectos de la cuestión: lo que hace a su formulación concreta, diríamos informativa; y lo que hace a todos los aspectos emocionales, o connotativos que esas especificaciones implican. Es decir, que al hacer esas precisiones no intentamos reducir el abordaje del problema que nos ocupa, y que hemos de abordar, como decíamos al comienzo. Entonces, las precisiones, que - como dijimos - contienen dos aspectos, pueden realizarse sin más: se trata de la aclaración del concepto “problema”, al que nos referimos al comienzo al mismo tiempo que decíamos que íbamos a ‘abordar el problema que nos ocupa’. Este tipo de aclaración del concepto se hace necesaria por la gran cantidad de connotaciones que puede despertar el término “problema”, término sin cuya precisión mal podríamos encarar el abordaje del problema que nos ocupa (sin entrar a considerar aquí cuál es la significación de la expresión ‘nos ocupa’, aspecto éste que deberemos dejar de lado por el momento aunque no de manera definitiva). Cuando decimos en la frase anterior ‘la gran cantidad de connotaciones que puede despertar el término “problema” ‘ (haciendo aquí abstracción de las dobles y de las simples comillas que encierran a la palabra problema y que abre la cuestión de entenderla en su valor absoluto - es decir, denotando simplemente la definición a secas de la palabra “problema” en nuestro idioma; o relativo - donde “problema” viene a significar y a denotar la sola presencia de la palabra problema en la frase ‘la gran cantidad de connotaciones que puede despertar el término “problema” ‘ , con la confusión que puede traer el volver a citar la frase a la que hacemos referencia y que estamos analizando como preámbulo a la consideración del problema, de éste como de cualquier otro problema, eso es indistinto). En definitiva, o a su vez, para comenzar, en la frase que hemos citado del mismo texto que estamos desarrollando, la expresión “connotación” no se refiere al sentido de los dos aspectos (informativo y connotativo) que hemos dicho que posee toda especificación o precisión que se realiza antes de encarar un problema. Sobre todo cuando, como hemos dicho, la expresión “problema” es tan esquiva, por sus connotaciones (término este último, que tiene muchas connotaciones, haciendo por nuestra parte la salvedad de que nos referimos en este paréntesis a las connotaciones del término “connotaciones” y no al término en sí mismo, o a sus connotaciones en sí mismas, lo cual sería un gran problema y recordemos que aquí debemos encarar otro problema). Y aunque podrían hacerse una serie de consideraciones (o al menos alguna) y esto está abierto a la interpretación del lector, es importante que aquellas queden en suspenso para poder formular y luego encarar (si es que hay diferenciación entre estas etapas) el problema, sea este problema; los nuevos problemas que se derivan de esta introducción, o cualquier otro problema que se presente. Eso es indistinto.